Mucha gente está feliz luego de la incautación de los bienes de los hermanos Isaías. Aplausos, bien o mal, han aplicado la justicia. Lo que si me molesta es que no fue un acto de justicia que respondió a un amor patrio, por cumplir las leyes, si no que fue usado como campaña, en un momento decisivo para la aprobación de la nueva Constitución.
Ojalá muchos ecuatorianos se cuestionen, ¿cuánto dinero les van a devolver luego de tal incautación? ¿Cuánto les tocará a cada uno? No se deje engañar, que eso no influya en su voto.
CORREÍSMO MENONITA
Hace 13 años

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